Mazamorra Cochina.

Cómo preparar mazamorra cochina peruana, un postre criollo de sabor intenso a chancaca y canela. Aprende paso a paso cómo prepararla en casa, cremosa y deliciosa.

Receta de mazamorra cochina.

Pocas cosas evocan tanto la esencia de la cocina criolla peruana como la mazamorra de cochino. Con su color ámbar brillante, su perfume de canela y clavo, y su textura aterciopelada, este postre tradicional es pura nostalgia en cada cucharada.

Originaria de tiempos coloniales, la mazamorra cochino era el dulce casero de los hogares humildes, hecho con ingredientes sencillos pero cargados de sabor y calidez. La chancaca, ese azúcar moreno y espeso que se derrite lentamente, le da su característico dulzor y un aroma profundo que conquista los sentidos.

Hoy, este postre sigue presente en cocinas de todo el Perú, especialmente en provincias del centro y sur andino, donde se prepara para fiestas, tardes familiares o simplemente para acompañar una buena conversación con café o té caliente.

Mazamorra Cochina.

Receta de maryPlato: POSTRES PERUANOSCocina: PeruanaDificultad: Fácil
Raciones

6

raciones
Tiempo de preparación

10

minutos
Tiempo de cocinado

25

minutos
Calorías

230

kcal

Descubre el secreto más delicioso de cómo hacer mazamorra cochina peruana y convertirlo en un manjar delicioso, para engreir tu paladar con tanta delzura.

A continuación los ingredientes para mazamorra cochina, una joya deliciosa de la gastronomía peruana.

Ingredientes

  • 1 Tapa de chancaca (panela) aprox. 300 gramos.

  • 1 Taza de leche evaporada.

  • 1 ½ Tazas de agua.

  • 300 Gramos de harina sin preparar.

  • 1 Limón (usaremos la cáscara).

  • 1 Rama de canela.

  • 2 Clavos de olor.

  • Para decorar:
  • Canela en polvo al gusto.

Instrucciones

  • Preparar la infusión aromática:
    En una olla mediana, coloca 1 ½ tazas de agua junto con la rama de canela, los clavos de olor y la cáscara de limón (solo la parte amarilla). Lleva a fuego medio hasta que hierva suavemente y deja que los aromas se mezclen durante unos 5 minutos. Luego cuela y reserva el líquido.
  • Disolver la chancaca:
    En la misma olla limpia, vierte el líquido aromático que reservaste y añade la tapa de chancaca troceada. Cocina a fuego medio hasta que se derrita completamente y se forme una miel espesa y brillante. Este paso es clave: remueve constantemente para evitar que se queme y conserve su color dorado.
  • Agregar la leche:
    Una vez que la chancaca esté totalmente disuelta, añade la taza de leche evaporada y mezcla suavemente para integrar los sabores. Reduce un poco el fuego para que no hierva demasiado fuerte.
  • Preparar la harina:
    En un bol aparte, disuelve los 300 gramos de harina sin preparar en 1 taza de agua fría (puedes usar un poco menos para una textura más densa). Mezcla bien hasta que no queden grumos; este será el espesante de la mazamorra.
  • Espesar la mezcla:
    Vierte la mezcla de harina disuelta en la olla poco a poco, mientras remueves constantemente con una cuchara de madera. Cocina a fuego medio-bajo durante unos 10 a 12 minutos, hasta que la mezcla espese y adquiera una textura cremosa y uniforme.
  • Finalizar la cocción:
    Cuando la mazamorra cochina tenga el punto justo (ni muy líquida ni muy espesa), apaga el fuego. Retira la canela, los clavos y la cáscara de limón. Deja reposar unos minutos antes de servir.
  • Servir y decorar:
    Sirve caliente o tibia en dulceras o copas individuales. Espolvorea con canela en polvo y, si deseas, añade un toque de ralladura de limón o coco para un aroma fresco.

Maridaje y presentación.

La mazamorra cochinita se disfruta mejor tibia, cuando su aroma a chancaca y canela llena el ambiente. Acompáñala con un buen café pasado, un té de anís o una infusión de hierba luisa. En el desayuno, puede servirse junto a pan serrano o bizcochuelos caseros.

Para una presentación más atractiva, sírvela en copas de cristal y espolvorea canela o ralladura de limón encima. En ocasiones especiales, puedes colocar una bolita de helado de vainilla encima: el contraste entre frío y caliente es espectacular.

Consejos y variantes.

Consejos:

  • La chancaca debe disolverse completamente antes de añadir la harina. Si quedan trozos, cuela la miel antes de continuar.
  • Remueve constantemente mientras espesas la mezcla para evitar grumos o que se pegue.
  • Si prefieres una textura más ligera, reduce la harina a 200 g o agrega más agua.
  • Para un sabor más profundo, añade una pizca de anís o vainilla durante la cocción.

Variantes:

  • Mazamorra cochina con pasas: añade un puñado de pasas al final de la cocción.
  • Con coco rallado: mezcla 2 cucharadas de coco rallado para darle textura y un toque tropical.
  • Versión ligera: sustituye parte de la leche por agua y reduce la chancaca si deseas menos dulce.
  • Versión vegana: reemplaza la leche evaporada por bebida de almendras o avena.

Información adicional.

  • Conservación: guarda la mazamorra en refrigeración hasta por 2 días. Al recalentar, agrega un poco de leche o agua para recuperar su textura original.
  • No recomendable congelar: al descongelarse pierde su textura cremosa.
  • Preparación anticipada: puedes preparar la base (miel de chancaca) con anticipación y terminar el espesado al momento de servir.
  • Utensilios recomendados: olla de fondo grueso, cuchara de madera, colador y batidor manual.
  • Tip práctico: si se forman grumos, pasa la mezcla por una licuadora rápida o colador antes de servir.

Beneficios de la mazamorra cochina.

La mazamorra cochina es más que un postre, es un abrazo cálido en forma de dulce. Además de ser deliciosa, aporta energía, ayuda a combatir el frío y mantiene viva la tradición culinaria peruana. Cada cucharada es un homenaje a la creatividad y sencillez de nuestras abuelas.

1. Fuente natural de energía:
Gracias a la chancaca o panela, este postre aporta energía de forma gradual y saludable. Es ideal para reponer fuerzas después de un día largo o para acompañar un desayuno típico andino lleno de sabor y tradición.

2. Rica en minerales y nutrientes:
La chancaca es un endulzante natural que conserva minerales como hierro, calcio, magnesio y potasio. Estos nutrientes fortalecen los huesos, mejoran la circulación y ayudan a mantener el equilibrio del organismo.

3. Reconfortante y emocionalmente cálida:
Más que un postre, la mazamorra cochina es una experiencia sensorial: el aroma de la canela y el clavo de olor despierta recuerdos de infancia y momentos familiares. Es perfecta para reconfortar el cuerpo y el espíritu en días fríos o nostálgicos.

4. Digestiva y ligera:
Las especias naturales como la canela y el clavo de olor no solo aportan sabor, sino que también ayudan a mejorar la digestión. Son conocidas por aliviar malestares estomacales y favorecer el bienestar intestinal.

5. Tradición que une generaciones:
Preparar mazamorra cochina es mantener viva una costumbre ancestral peruana. Es un postre que se transmite de abuelas a nietos, conectando a las familias a través del sabor, la memoria y el amor por la cocina criolla.

6. Económica y nutritiva:
Con ingredientes accesibles como harina, leche y chancaca, este postre demuestra que lo sencillo también puede ser delicioso y nutritivo. Es una opción económica que no sacrifica sabor ni valor alimenticio.

7. Ideal para cualquier momento del día:
Puede servirse caliente en el desayuno, como merienda o postre después del almuerzo. Su textura suave y su sabor equilibrado la convierten en una opción versátil y reconfortante en toda ocasión.

8. Orgullo de la gastronomía peruana:
La mazamorra cochina representa la creatividad del pueblo peruano: transformar ingredientes humildes en un postre lleno de identidad y sabor. Cada cucharada es una muestra viva del ingenio y el corazón de la cocina peruana tradicional.

Historia y curiosidades.

La mazamorra cochina tiene raíces coloniales. Su nombre proviene del uso original de manteca de cerdo (“cochino”), que le daba brillo y sabor, aunque hoy se prepara sin grasa animal. Nació como una receta casera económica: las familias aprovechaban la chancaca – producto derivado del jugo de caña – y la combinaban con harina, leche y especias para crear un postre sustancioso.

En los conventos limeños del siglo XIX ya se registraban recetas similares, consideradas una versión humilde de la mazamorra morada, pero con ingredientes locales y accesibles.

Con el tiempo, este dulce se extendió por la sierra central y sur, ganando el cariño del pueblo por su sabor auténtico y su sencillez.

Hoy, la mazamorra cochina se sirve en ferias, desayunos criollos y festividades religiosas, manteniendo su lugar como uno de los postres más representativos del Perú rural.

Curiosamente, el nombre “cochina” puede sonar divertido o confuso, pero no tiene que ver con el animal sino con la antigua costumbre de usar manteca de cerdo en su preparación original.

¿Listo para revivir los sabores de antaño?

Prepara esta mazamorra cochina peruana y siente cómo cada aroma te transporta a la cocina de tu abuela. Comparte esta receta con tus seres queridos y disfruta juntos de la dulzura del Perú.

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